La industria del videojuego lleva años siendo uno de los sectores tecnológicos con menores protecciones para sus trabajadores, marcados por los conocidos como períodos de crunch: semanas de 80 a 100 horas de trabajo sin compensación extra para cumplir con fechas de lanzamiento cada vez más agresivas. Double Fine, adquirido por Microsoft en 2019, no ha sido la excepción, según relatan varios empleados actuales y antiguos.

El sindicato, denominado Double Fine Workers United, ha recogido las firmas necesarias para ser reconocido formalmente y ha presentado la solicitud ante la dirección de Xbox Game Studios. Entre sus demandas principales están la abolición del crunch obligatorio, aumentos salariales acordes con el coste de vida en las ciudades donde se ubican los estudios, y mayor transparencia en los procesos de promoción interna.

Microsoft se ha convertido en los últimos años en un actor peculiar en el panorama laboral tecnológico. Por un lado, es una de las pocas grandes tecnológicas que reconoce sindicatos en otras divisiones; por otro, ha sido criticada por sus prácticas en la división de Activision Blizzard, estudio que también posee desde 2023. La compañía no ha emitido un comunicado oficial sobre la formación del sindicato en Double Fine.