Microsoft está evaluando públicamente un retroceso en sus compromisos de carbono cero, según revela un informe detallado publicado por GeekWire. El dilema de la compañía refleja una tensión creciente entre las ambiciosas promesas ambientales de las grandes tecnológicas y el consumo energético exponencial que requieren los centros de datos que dan soporte a los servicios de inteligencia artificial.
La compañía se había comprometido públicamente a ser carbono negativa para 2030 y a eliminar históricamente todas sus emisiones desde su fundación para 2050. Sin embargo, la demanda de capacidad de cálculo para productos de IA generativa ha obligado a Microsoft a acelerar la construcción de centros de datos a un ritmo que triplica las proyecciones internas de hace apenas dos años.
Ejecutivos de Microsoft han reconocido internamente, según documentos internos a los que tuvo acceso GeekWire, que el crecimiento de la carga de trabajo de inteligencia artificial hace prácticamente imposible cumplir los plazos originales sin comprometer la calidad del servicio. La opción de comprar créditos de carbono de terceros está sobre la mesa, aunque la dirección ha expresado reticencias por considerar la práctica insuficiente.
La revelación ha provocado reacciones adversas de organizaciones ambientales. Greenpeace señaló que confiar en los centros de datos de Microsoft para alimentar sus modelos de inteligencia artificial mientras se abandona la sostenibilidad equivaldría a utilizar la retórica climática como marketing sin sustento operativo. La compañía no ha realizado declaraciones públicas formales sobre el contenido del informe.
El Chasqui
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