Valve y SteamOS han logrado el primer avance real en décadas contra el dominio de Windows en los juegos para PC, pero la escasez de componentes ha descolocado la estrategia de hardware de Valve, dándole a Microsoft tiempo para mejorar Windows y posiblemente contener la marea.
Durante más de quince años, Windows mantuvo una cuota cercana al 96% en la encuesta de hardware de Steam. Ese número ha caído hasta aproximadamente el 92%, mientras Linux supera el 5%. Si bien SteamOS no aparece como categoría separada, su base Arch Linux representa alrededor del 0,33% de esa cifra. Estos cambios nunca se habían movido tanto antes.
Valve lo logró permitiendo que los juegos de Windows funcionen en Linux mediante la tecnología Proton, en lugar de intentar convencer a los desarrolladores de crear puertos nativos para Linux, una estrategia que communalmente fracasó cuando la empresa intentó competir directamente con Windows a principios de la década de 2010.
Sin embargo, una confluencia de factores ha complicado los planes de hardware. La fiebre del oro de la inteligencia artificial está consumiendo memorias, almacenamiento, GPUs y CPUs, reduciendo la capacidad disponible para hardware de consumo. Los aranceles de la administración Trump también han presionado los precios al alza. Como resultado, la Steam Machine ha sido retrasada indefinidamente y el Steam Deck, un modelo de cuatro años, es ahora en gran medida difícil de adquirir. La única pieza de hardware que Valve ha conseguido enviar es el nuevo Steam Controller, cuyos ejecutivos dijeron que no tiene RAM.
Microsoft, por su parte, está preparando una iniciativa interna llamada Windows K2 enfocada en fiabilidad, rendimiento y seguridad, utilizando el rendimiento de SteamOS como objetivo a igualar.
El Chasqui
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