Los medicamentos GLP-1, como Ozempic y Wegovy, han transformado el tratamiento de la obesidad y la diabetes en la ultima decada, pero una investigacion publicada por el MIT Technology Review alerta sobre un efecto secundario poco discutido: la exacerbacion de trastornos alimentarios en pacientes con antecedentes de anorexia o bulimia.
Psicologos clinicos consultados por la publicacion sefalan que estos farmacos reducen el apetito de manera farmacologica, lo que puede ofrecer una apariencia de recuperacion sin abordar los mecanismos psicologicos profundos que sostienen los trastornos alimentarios. En lugar de trabajar con un profesional para modificar patrones de pensamiento y conducta, el paciente experimenta una restriccion calorica impuesta externamente, lo que puede reforzar la idea de que controlar la ingesta es un logro individual.
El fenomeno es especialmente preocupante en adolescentes y adultos jovenes, donde los GLP-1 se prescriben cada vez con mayor frecuencia sin una evaluacion exhaustiva del historial psicologico del paciente. Segun datos de la Academia Estadounidense de Pediatria, las prescripciones de GLP-1 a menores de 18 anos aumentaron un 340 por ciento entre 2023 y 2025.
Investigadores del campo de la salud mental solicitan que los reguladores exijan evaluaciones psicologicas obligatorias antes de la prescripcion de estos medicamentos y que las etiquetas de advertencia incluyan informacion sobre el riesgo de trastornos alimentarios coexistentes. Hasta ahora, ninguna agencia reguladora ha modificado las indicaciones aprobadas de los GLP-1 para incluir estas advertencias.
El Chasqui
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