La decisión de Washington de endurecer las restricciones a la exportación de semiconductores avanzados hacia China ha tenido una consecuencia imprevista: un ecosistema paralelo de proveedores de inferencia que ofrecen acceso al modelo DeepSeek a precios considerablemente más bajos que los de los modelos dominantes en el mercado occidental.
Cinco empresas de infraestructura de inteligencia artificial han lanzado en las últimas semanas servicios de API para DeepSeek-R1, el modelo de razonamiento de la startup china que demostró que es posible entrenar sistemas competitivos con presupuestos muy inferiores a los de sus competidores estadounidenses. Los precios por millar de tokens de salida oscilan entre 0,12 y 0,28 dólares, frente a los 15 dólares que cobra OpenAI por el mismo volumen con GPT-4 Turbo.
Las empresas ofrecen el servicio desde servidores ubicados en jurisdicciones que no están sujetas a las restricciones de exportación estadounidenses, lo que les permite utilizar hardware de última generación sin las limitaciones legales que enfrenta el mercado chino. La latencia y la disponibilidad han sido los principales desafíos, con tiempos de respuesta que en horas pico pueden superar los 30 segundos para modelos de razonamiento complejo.
La proliferación de proveedores de DeepSeek está redefiniendo la dinámica competitiva del mercado de IA. Analistas de Bernstein Research señalan que la situación obliga a las empresas estadounidenses a acelerar la reducción de costos de sus modelos más avanzados o arriesgarse a perder cuota de mercado en segmentos sensibles al precio.
El Chasqui
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