DuckDuckGo, el buscador alternativo famoso por no rastrear a sus usuarios, presentó Duck.ai, su propio chat de inteligencia artificial. El servicio nace con la misma filosofía que ha definido a la empresa: la privacidad no es una característica opcional sino el fundamento del producto.

A diferencia de chatbots como ChatGPT o Claude, Duck.ai no almacena un historial de conversaciones. Una vez que el usuario cierra la sesión, no quedan registros de lo hablado. Tampoco se utilizan las conversaciones para entrenar modelos de IA, algo que sí ocurre en muchas plataformas rivales.

El chat permite elegir entre diferentes modelos de lenguaje, ajustar la personalidad del asistente y conversar sin necesidad de crear una cuenta. Está disponible gratuitamente a través del sitio web de DuckDuckGo y forma parte de un ecosistema más amplio donde el buscador ya incorporaba IA en sus resultados de búsqueda.

Para DuckDuckGo, este movimiento representa una forma de completar su propuesta sin comprometer los principios que le diferencian de Google. En un momento donde la inteligencia artificial se integra cada vez más en herramientas de uso diario, ofrecer una alternativa que no monitoree al usuario puede resultar atractiva para quienes buscan más control sobre sus datos.