OpenAI y Apple sellaron una alianza para integrar ChatGPT directamente en el sistema operativo del iPhone, pero el resultado no satisfizo a ninguna de las dos partes. Según fuentes internas citadas por Ars Technica, la integración técnica fue deficiente, no cumplió con los objetivos de conversión de usuarios pagados y generó frustración en los equipos de producto de OpenAI.

La situación llegó a tal punto que los directivos de OpenAI comenzaron a evaluar opciones legales contra Apple por lo que consideran un incumplimiento del contrato original. El conflicto también provocó que un juez ordenara a Apple entregar a Elon Musk los mensajes internos que discutían los términos del acuerdo secreto con OpenAI.

La integración prometía dar a OpenAI acceso privilegiado a cientos de millones de usuarios de iPhone, con la esperanza de convertir una parte significativa en suscriptores de ChatGPT Plus. Sin embargo, la implementación fue considerada mediocre tanto por usuarios como por analistas que siguieron el lanzamiento del producto.

Este fracaso complica la estrategia de Sam Altman para hacer de OpenAI una empresa rentable, justo cuando la compañía necesita demostrar a sus inversores que puede generar ingresos recurrentes suficientes para justificar las valoraciones actuales.