El acuerdo extrajudicial de 1.500 millones de dólares que Anthropic alcanzó con autores como Paul Tremblay ha vuelto a quedar en entredicho después de que un juez federal retrasara su aprobación definitiva. La razón principal: un grupo de abogados que representó a los demandantes pretende cobrar honorarios por 320 millones de dólares antes de que los autores beneficiarios reciban compensación alguna.

La disputa sobre los honorarios legales ha expuesto las diferencias entre los estudios jurídicos especializados en propiedad intelectual y los escritores que llevan años luchando por controlar cómo se utiliza su trabajo en el entrenamiento de modelos de lenguaje. Algunos abogados argumentaron que el acuerdo debía firmarse rápidamente para dar certidumbre a ambas partes, mientras que los críticos sostienen que el proceso fue precipitado.

El caso se enmarca en una ola de demandas contra empresas de inteligencia artificial que utilizan obras protegidas por derechos de autor sin licencia explícita. Anthropic, al igual que OpenAI y Google, se ha visto arrastrada a un laberinto legal donde la resolución de un solo caso puede modificar toda la industria editorial digital.

Los autores que presentaron la demanda original alegan que Anthropic copió millones de libros, artículos y ensayos para entrenar a Claude sin su consentimiento. Si el juez finalmente aprueba el acuerdo con las modificaciones demandadas, las tecnológicas deberán replantear sus estrategias de adquisición de datos para entrenamiento.