La cantante ha dado un paso sin precedentes en la industria musical. En lugar de simplemente enviar cartas de desistimiento a empresas que utilizan su contenido para entrenar modelos, Swift ha decidido jugar en otro terreno: el legal y el administrativo. La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos ya ha recibido su solicitud.
Este movimiento llega en un momento en que varias empresas de IA generativa han sido demandadas por utilizar obras con copyright para entrenar sus modelos. Artistas de todos los géneros han exigido compensaciones, y algunos han visto cómo sus estilos eran replicados con preocupante precisión por sistemas de IA.
Lo que diferencia esta estrategia de otras demandas es que Swift no busca sanciones retroactivas, sino protección preventiva. Al obtener una patente, la cantante crea un escudo legal que le permitiría demandar a cualquier empresa que intente clonar su voz o imagen sin antes negociar una licencia.
La pregunta que queda en el aire es si este tipo de protección será efectiva. La IA generativa avanza tan rápido que las leyes actuales no siempre son capaces de seguir su ritmo, y lo que hoy parece un muro infranqueable podría resultar mañana un obstáculo menor.
El Chasqui
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