La era de la inteligencia artificial barata parece estar llegando a su fin. Las empresas del sector están restringiendo el acceso a sus productos, cerrando servicios y comenzando a subir precios, mientras la crisis del cómputo comienza a sentirse en todos los rincones de la economía. Lo que durante años fue subsidiado por capitales de riesgo comienza a mostrar sus límites.

Hace apenas unas semanas, un artículo reveló que varias startups están gastando en cómputo de IA lo que antes destinaban al contratación de empleados. Esta estrategia, que algunos llaman “tokenmaxxing”, tiene múltiples formas de fallar, y los primeros signos de que una de las más evidentes podría estar materializándose ya se están comenzando a manifestar: las empresas de IA simplemente no pueden subsidiar eternamente sus productos con precios que no reflejan sus costos reales de operación.

La comparación con Uber resulta útil para entender la situación. Al igual que la compañía de transporte subsidió los viajes de sus usuarios para captar clientes con la intención de subir precios una vez afianzada la base, las empresas de IA han estado quemando capital para mantener sus productos accesibles. Pero a diferencia deUber, el camino hacia la sostenibilidad en inteligencia artificial es considerablemente más complejo debido a los enormes costos de infraestructura y los requerimientos energéticos que implica escalar incluso más allá de los niveles actuales.

Las startups que están utilizando agentes de inteligencia artificial para escalar sus operaciones lo están haciendo en un momento en que los costos de la IA son insosteniblemente bajos, y podrían despertar un día para descubrir que sus facturas de cómputo se han duplicado, multiplicado por diez, o simplemente que ya no tienen acceso a capacidad de procesamiento.

Para evitar una explosión de la burbuja de la IA a mayor escala, la industria necesitaría que múltiples factores se alineen: una revolución generalizada de energías renovables, un incremento masivo en la fabricación de chips y componentes, y modelos significativamente más eficientes. Mientras tanto, la sociedad debe prepararse para gestionar el posible desempleo masivo que podría derivarse de la adopción generalizada de agentes de inteligencia artificial.