Una tecnología está avanzando silenciosamente para desplazar a los expertos en prognosticación de grandes consultoras como McKinsey, Nielsen, Gartner y Publicis. Cualquier servicio que involucre analizar personas, ya sea en marketing, investigación de mercados o encuestas, deberá eventualmente enfrentarse a la realidad de las “audiencias sintéticas”, versiones digitales de personas generadas por inteligencia artificial que pueden ser consultadas de forma casi instantánea y a bajo costo.
La propuesta es simple pero poderosa: en lugar de reclutar paneles de personas reales y esperar semanas para obtener resultados, las empresas pueden generar perfiles sintéticos basados en información demográfica básica y utilizar modelos de lenguaje para simular sus pensamientos, comportamientos y decisiones. Lo que antes tomaba cuatro meses de trabajo de campo más dos meses adicionales para presentar hallazgos en reportes ahora puede lograrse en dos minutos por apenas unos dólares.
Varias empresas ya están comercializando productos en este espacio, incluyendo startups como Electric Twin, Artificial Societies y Aaru. Sin embargo, la adopción por parte de los grandes compradores de investigación de mercado sigue siendo cautelosa. La primera pregunta que surge en cualquier presentación es si la inteligencia artificial podría robar sus datos, una preocupación que, según quienes trabajan en el sector, parece más una respuesta emocional que un problema técnico real.
Para las grandes empresas del sector, la estrategia parece ser híbrida. Compañías con presencia global y equipos extensos necesitan la velocidad y márgenes que ofrecen las startups, mientras que estas últimas requieren distribución y recursos. WPP, por ejemplo, está asociada con múltiples startups del segmento mientras desarrolla sus propias herramientas y fortalece sus vínculos con los grandes proveedores de infraestructura de inteligencia artificial.
El Chasqui
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