Meta ha puesto en marcha un programa interno que supervisa de forma continua la actividad de los ordenadores de sus empleados, incluyendo las teclas que presionan y los movimientos del ratón, con el objetivo de utilizar esos datos para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial. La información, confirmada por fuentes internas a Ars Technica, forma parte de un esfuerzo más amplio de la empresa por acelerar el desarrollo de agentes de IA capaces de interactuar con interfaces digitales de forma autónoma.

Según los documentos internos a los que tuvo acceso Ars Technica, el programa requiere que los empleados instalen software de seguimiento en sus ordenadores de trabajo. El sistema registra las pulsaciones, los clics y los patrones de navegación sin compensación adicional más allá del salario habitual. Varios trabajadores han expresado su malestar en foros internos, indicando que no dieron su consentimiento informado para que sus datos fossen utilizados de esta forma.

Desde Meta defienden que la práctica es habitual en el sector tecnológico y que los datos se utilizan para mejorar productos que beneficiarán a millones de usuarios. La empresa ha señalado que los datos se tratan de forma agregada y anónima, aunque no ha detallado qué medidas técnicas garantizan que los patrones individuales no puedan ser identificados ni durante cuánto tiempo se conservan estos registros.

Este caso se enmarca en una tendencia más amplia del sector, donde cada vez más empresas recurren al trabajo humano para etiquetar datos y supervisar el comportamiento de sistemas de IA. El año pasado, OpenAI y Anthropic también fueron objeto de críticas por sus prácticas de uso de datos de trabajadores externos. Los expertos en privacidad digital advierten que este tipo de programas pueden establecer un precedente peligroso si no se regulan adecuadamente.

La Unión Europea, con su ley de inteligencia artificial en vigor desde 2025, podría ser la primera jurisdicción en intervenir. El artículo 9 del reglamento prohíbe el uso de sistemas de IA queimpliquen vigilancia encubierta de trabajadores, y las autoridades comunitarias ya han iniciado consultas preliminares sobre el modelo de Meta.