En la segunda edición de la media maratón de robots de Peking, las máquinas superaron los tiempos de los competidores humanos más lentos, un avance significativo respecto al fracaso masivo del año anterior donde ningún robot completó la prueba. El evento se ha consolidado como banco de pruebas para la locomoción bípeda en exteriores.
El año pasado, casi la totalidad de los robots que participaron en la primera media maratón de este tipo quedaron eliminados en las primeras calles. Las caídas, los errores de equilibrio y los problemas de batería arruinaron la jornada, y los organizadores prometieron mejoras sustanciales para la edición de 2026.
Los robots que terminaron la carrera de 21 kilómetros este año lo hicieron con tiempos competitivos respecto al percentil inferior de los corredores humanos. Varios equipos chinos lograron terminar la prueba completa, y al menos uno rompió la marca de la hora y cuarenta minutos, un tiempo que habría situado al robot entre el veinte por ciento más rápido de los participantes de la categoría humana.
Los investigadores que acompañaban a los equipos indicaron que los principales avances se habían producido en tres áreas: la resistencia de las baterías de alto rendimiento, los algoritmos de planificación de zancada en terrenos irregulares y la capacidad de los sensores liDAR para detectar obstáculos a alta velocidad. Los robots portaban operadores humanos que podían tomar el control en caso de emergencia, pero ninguno de ellos necesitó intervención.
El Chasqui
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